Deportivo Independiente Medellín salvó un semestre que parecía prácticamente perdido

Por: Deimer Pérez – La Vitrina Deportiva

El examen se debía presentar en el aula de una instalación llamada Atanasio Girardot, donde 45.000 personas iban a presenciar el parcial que debía hacer el cuadro poderoso.

La cartilla estaba puesta sobre el pupitre. El alumno debía desarrollar el primer problema que era la pelota quieta y el juego por las bandas.

Ambos problemas fueron resueltos, tanto el juego por los costados como la pelota quieta, en el primer tiempo todo se hizo perfecto. Hubo reducción de espacios, circulación de balón, dominio de las pelotas paradas y eficacia en el frente de ataque.

El buen nivel de los jugadores y la gran planificación de Aldo Bobadilla, llevaron a Independiente Medellín a coronarse campeón de la Copa Águila. Hablando de los goles el primero llegó precedido de un tiro de esquina donde Arregui casa un rebote en el área grande y la manda a guardar. El segundo llegó por intermedio de Germán Ezequiel Cano, quien le gana la posición a Andrade, el lateral por zona izquierda y termina cabeceando y marcado el gol de la tranquilidad.

Para el segundo tiempo, el dominio fue del Cali, pero sin muchas escaramuzas. El susto llegó al minuto 92′, dónde Danny Rosero descontó y puso a tiro al equipo del Valle del Cauca. Con el tanto marcado por el defensor central, apareció el nerviosismo en el cuerpo técnico, quien de rodillas le pedía al todo poderoso, hinchada y medios de comunicaciones que cubren al cuadro rojo. Todo ese nerviosismo terminó cuando el juez del compromiso dió el pitazo final.

Después de tanto sufrir, llegó la imagen que es portada en todos los medios locales. Y es la de Germán Ezequiel Cano levantando el primer título vistiendo los colores del conjunto poderoso.

Con esta consagración Medellín se asegura un cupo en la fase del repechaje en la Copa Libertadores del año 2020.

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